Cerca de las diez de la mañana del día de Corpus Christi, en la población de San Francisco de Yare, ubicada 70 kilómetros al sur de Caracas, se inicia la misa solemne. En una casa ubicada a dos calles de la Plaza Bolívar y conocida como “La casa de los diablos”, se dan los toques finales a lo que será la danza ritual de los llamados Diablos Danzantes de Yare, con la que se rinde culto al Santísimo Sacramento, se celebra el triunfo del bien sobre el mal y se proclama la fe de los católicos en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento.
Vestidos con trajes rojos, capas y máscaras de apariencia grotesca, cruces, escapularios, rosarios y otros amuletos, se colocan en fila y precedidos por el portaestandarte, el cajero, el primer capataz, el segundo capataz y la capataz mayor, con una voz de mando empieza el redoblante de la caja y todos los diablos comienzan a sacudir rítmicamente sus máscaras. Al son de la música marchan ahora con dirección al cementerio y posteriormente a la iglesia. Durante el trayecto se disparan cohetes y los diablos saltan y dan cabriolas simulando estar poseídos de influencia diabólica. Al llegar a la iglesia continúan bailando para luego arrodillarse, permaneciendo postrados en señal de respeto al Santísimo mientras el sacerdote les bendice. En este día de Corpus Christi se cancelan y renuevan las promesas y se juramentan los nuevos promeseros que forman parte de la cofradía del Santísimo Sacramento. Al finalizar la tarde la hermandad se dispersa hasta el próximo año, cuando volverán a representar este rito donde el bien prevalecerá sobre el mal.
Caminando hacia San Francisco de Yare pagando una promesaCamino a la casa de los diablosCamino a la casa de los diablosEn la iglesia de  San Francisco de YareAl son de la caja y las maracasPreparativos finalesRumbo al cementerioA  la espera de la bendiciónLlegada a la iglesiaAnte el altar en la casa de los diablosManuel Salvador Sanoja posa al lado de la foto de su padre.